En
ninguna otra parte del litoral el contraste entre lo nuevo y lo antiguo
es tan evidente como en la región que se encuentra al norte de
Florianópolis. Los rascacielos y la agitada vida urbana de Balneario
Camboriú e Itapema contrastan con los escenarios bucólicos
de Bombinhas y Porto Belo.
Siendo el principal destino turístico de Santa Catarina, Balneario
Camboriú vive dos realidades. Pacata ciudad con 75 mil habitantes,
durante el verano se transforma en una metrópolis cosmopolita,
con más de 800 mil habitantes, mucho consumo y mucho movimiento.
Una efervescencia urbana que no le quita el encanto natural de la región.
Al sur, por la llamada Costa Brava, escenarios de belleza indescriptible
pincelan la costa recortada por las laderas cubiertas por vegetación
del Bosque Atlántico.
Aún más al sur, Bombinhas y Porto Belo comparten un conjunto
único de ensenadas, orillas rocosas y playas, muy visitado por
practicantes de navegación a vela y de buceo. La Reserva Biológica
Marina de Arvoredo - un conjunto de tres islas distantes pocas millas
de la costa - marca el encuentro de las aguas frías de la Corriente
de las Falklands con la tibia Corriente de Brasil, que llega del norte.
Peces tropicales y pingüinos se reúnen en un mismo cuadro,
para deleite de los buceadores.
Agitada por el turismo durante el verano, la región vende tranquilidad
durante el resto del año. Lindas playas desiertas y bucólicos
caminos de tierra llegan a comunidades donde la manera de ser azoriana
condimenta las comidas, las puntillas y los escenarios, que parecen perdidos
en el tiempo.