Durante
el invierno, el escenario de nieve, pinos y frío sorprende y transforma
aún más a la bella naturaleza silvestre de la Altiplanicie
Catarinense. Pequeñas ciudades y pueblos rurales enmarcan y complementan
el espectáculo natural de sierras y altiplanos recortados por cañones
y, aunque se encuentre a menos de 100Km de la costa, aquí se respira
el revigorante aire helado de las montañas.
Es sólo abandonar la ruta BR-101 y aventurarse por la Sierra do
Rio do Rastro, o del Corvo Branco, para maravillarse con los escenarios
que se suceden a cada curva de la sinuosa ruta. Montañas cubiertas
por vegetación del Bosque Atlántico son lentamente sustituídas
por araucarias seculares y cascadas que dibujan ríos de agua cristalina.
En el altiplano, campos gramados, demarcados por rústicos muros
de piedra, albergan a los rebaños de ganado y son, ocasionalmente,
cubiertos por una fina camada de nieve. Hoteles hacienda se diseminan
por la región rescatando la vida simple del interior, el trato
con los animales y las tradiciones provenientes del sur.
Urubici, a 1.820 metros de altitud, es la ciudad más fría
del estado, y aquí la temperatura llega a cero grados en el auge
del invierno. Pero es São Joaquim- segundo productor regional de
manzana- que recibe la mayor incidencia de nieve y, consecuentemente,
más visitantes. Lages, más al oeste, ya fue paso de los
"tropeiros" (hombres que conducían el ganado de una ciudad
a otra) que iban desde Rio Grande do Sul a São Paulo y aún
actualmente predomina por aquí la cultura campera, el piñón
(fruto de la araucaria), el asado y el mate.