Quien
se disponga a recorrer los caminos del sur poprá descubrir, en
los pliegues del interior y en el pueblo singular que las habita, una
manera italiana de ser que sorprende y agrada. Siendo la corriente inmigratoria
más grande que ha recibido el estado, los italianos representan
casi 65% de la población catarinense.
Existen colonias italianas al norte y al oeste del estado, pero el principal
y más homogéneo reducto italiano de Santa Catarina se
encuentra en el sur. Aquí, saborear un buen vino, comprar productos
caseros, apreciar dialectos y canciones tradicionales son placeres sencillos
que gratifican al visitante.
Urussanga es la capital de la "Pequeña Italia". Sede
de la Fiesta del Vino, es una agradable y pequeña ciudad, salpicada
por casas coloniales y cantinas transformadas en simpáticos restaurantes
caseros. La réplica de la "Pietá" de Michelangelo,
donada por el Vaticano y expuesta en el interior de la Catedral es otra
atracción de esta localidad.
El Museo al Aire Libre en Orleans preserva casas, ingenios y equipamientos
de los primeros inmigrantes. En Nova Veneza, la atracción es
la Vía Sacra arrancada de las rocas por el escultor Zé
Diabo y la antigua casa de la Familia Bratti, el más excepcional
conjunto arquitectónico realizado en "taipa"de piedra
de la región.
Complementan el circuito los municipios de Criciúma, Pedras Grandes,
Treze de Maio, Sangão, Morro da Fumaça, Cocal do Sul,
Siderópolis, Forquilinha, Maracajá, Morro Grande, Meleiro,
Turvo y Jacinto Machado. Maneras de ser y rostros de un mundo simple,
con sabor italiano.