Fueron
los portugueses - bandeirantes (expedicionarios), cazadores de indios
y aventureros - los primeros a llegar a Santa Catarina diseminando entrepuestos
y pueblos por el litoral a partir del Siglo XVI. Los inmigrantes azorianos
llegaron mucho más tarde, en el Siglo XVIII, y fueron realmente
ellos los que colonizaron y le dieron forma al tipo humano, tan especial,
que actualmente habita los 500 Km de litoral del estado.
En la segunda mitad del siglo pasado llegaron los alemanes que se distribuyeron
por el valle del Río Itajaí, avanzando hacia el interior,
buscando mejores tierras y oportunidades. Con trabajo y determinación
construyeron la pujante identidad industrial de Santa Catarina. Joinvile,
Blumenau, Brusque y Pomerode son ciudades que preservan esta fuerte herencia
germánica en la arquitectura, en la culinaria, en el acento y a
través de las concurridas fiestas populares, como la Oktoberfest.
A fines de siglo fue el turno de los italianos, la corriente inmigratoria
más grande que Santa Catarina ha recibido. Ocuparon principalmente
la Región Sur del estado, cerca de la costa, y hasta la actualidad,
ciudades como Criciúma, Urussanga y Nova Veneza, preservan las
tradiciones heredadas de los pioneros: el cultivo de la uva y del vino,
el amor por la buena mesa, y la alegría y religiosidad.
Pero el mosaico de tipos humanos que integra al actual catarinense incluye
también a los "tropeiros", que realizaban el itinerario
entre Rio Grande do Sul y São Paulo, a los japoneses, a los austríacos
y a los "gaúchos" (provenientes de Rio Grande do Sul),
que ocuparon las tierras fértiles del oeste. Todos son responsables
por la gran diversidad cultural y sociológica de Santa Catarina.